El retiro fue predicado por el P. Jesús Franco, L.C., con el acompañamiento espiritual de la consagrada Rocío Caballero, quienes guiaron a las participantes en este tiempo de reflexión y encuentro con Dios. Además, la Sra. Carmen Cantú, responsable del IDAR en Monterrey, formó parte del grupo, brindando su apoyo y cercanía.
Una característica especial de estos ejercicios fue la diversidad de carismas representados por las religiosas, cuyas edades oscilaban entre los 19 y 70 años. Entre ellas había postulantes, religiosas de votos temporales, juniors, profesas de votos perpetuos, formadoras y superioras, enriqueciendo la experiencia con sus testimonios de vida consagrada. La convivencia fraterna, marcada por la riqueza espiritual de cada vocación, fue un verdadero testimonio de la unidad en la diversidad dentro de la Iglesia.
La profundidad del silencio, lejos del ruido cotidiano, permitió a cada religiosa adentrarse en la escucha atenta de la voz de Dios. Con fervor y apertura del corazón, aprovecharon cada momento de oración, reflexión y acompañamiento para renovar su entrega y fortalecer su llamado a la vida consagrada.
“Fue un tiempo de gracia en el que Dios tocó nuestros corazones de manera personal y profunda. La riqueza de compartir con hermanas de distintos carismas nos recordó la belleza y diversidad del Cuerpo de Cristo”, compartió una de las participantes.
El Regnum Christi, a través de este apostolado, continúa ofreciendo espacios de crecimiento espiritual y fortalecimiento de la vocación religiosa. Damos gracias a Dios por los frutos abundantes de este encuentro y por cada una de las religiosas que, con generosidad y alegría, renovaron su sí al Señor.